La reina roja, Victoria Aveyard

Política y fantasía siempre de la mano

Excelente libro, te transporta de la cotidianidad a un mundo en el que los poderes políticos y los talentos se vuelven parte del juego de manipulación. Descubrirás que es muy agradable salir de paseo a otros mundos de la mano de Mare, además el final te deja esperando por más… y de hecho hay más porque existe una trilogía que luego veremos más afondo.

Aun así no todo puede ser perfecto, en sí mismo es un poco predecible lo cual le quita fantasía y fuerza a los personajes y tiende aveces a ser un poco aburrido por ser tan predecible.

 

La reina roja

Sinopsis

Graceling se encuentra con La Selección en la arrolladora historia de la escritora debutante Victoria Aveyard sobre Mare de diecisiete años, una chica común cuyo una vez latente poder mágico la lleva a las peligrosas intrigas del palacio del rey. ¿Su poder la salvará o la condenará? El mundo de Mare Barrow está dividido por la sangre; aquellos con la común sangre Roja, sirven a la élite de sangre Plata, dotados con habilidades sobrehumanas. Mare es una Roja, que malvive como una ladrona en una pobre aldea rural, hasta que un giro del destino le lanza frente a la corte de Plata. Ante el rey, los príncipes y todos los nobles, descubre que tiene su propia habilidad. Para cubrir esta imposibilidad, el rey la fuerza a jugar el papel de una princesa de Plata perdida y la desposa a uno de sus propios hijos. Mientras Mare se ve metida más y más en el mundo de los Plateados, lo arriesga todo y usa su nueva posición para ayudar a la Guardia Escarlata —una creciente rebelión Roja— incluso mientras su corazón le tira hacia una dirección imposible. Un movimiento erróneo puede conducirle a la muerte, pero en el peligroso juego en el que participa, la única certeza es la traición.

 

Y así comienza:

Odio el Primer Viernes. Hace que la aldea se llene de personas y ahora, en el calor del pleno verano, esa es la última cosa que alguien quiere. Desde mi lugar en la sombra, no es tan mal, pero el hedor de los cuerpos, todos sudados por el trabajo de la mañana, es suficiente para hacer que la leche se corte. El aire brilla con calor y humedad, e incluso los charcos de la tormenta de ayer están calientes, girando con rayos de arcoíris de aceite y grasa.

El mercado se desinfla, con todos cerrando sus puestos por el día. Los comerciantes están distraídos, descuidados, y es fácil para mí tomar lo que sea que quiera de sus mercancías. Para el momento en que he terminado, mis bolsillos resaltan con baratijas y he tomado una manzana para el camino. Nada mal para unos pocos minutos de trabajo. Mientras el montón de gente se mueve, me dejo llevar por la corriente humana. Mis manos se mueven rápidamente entrando y saliendo, siempre en toque fugaces. Algunos billetes del bolsillo de un hombre, un brazalete de la muñeca de una mujer, nada demasiado grande. Los aldeanos están demasiado ocupados moviéndose alrededor para notar a una carterista en medio de ellos.

Los altos edificios con pilares por los cuales la ciudad está nombrada —Los Pilares, muy original— se elevan todos a nuestro alrededor, tres metros arriba del enlodado terreno. En la primavera la orilla más baja queda bajo el agua, pero ahora es agosto, cuando la sequía y la insolación acechan la aldea. Casi todos esperan por el primer viernes de cada mes, cuando el trabajo y la escuela terminan temprano. Pero yo no. No, preferiría mejor estar en la escuela, aprendiendo nada en una clase llena de niños.

No que estaría en la escuela mucho más. Mi cumpleaños número dieciocho se acerca y con eso, el reclutamiento. No soy aprendiz. No tengo un trabajo, así que seré enviada a la guerra como todos los otros holgazanes. No es de sorprender que no haya trabajo, con cada hombre, mujer y niño tratando de evitar el ejército.

Mis hermanos fueron a la guerra cuando cumplieron dieciocho, enviados a pelear contra los Lakelanders. Solo Shade puede raramente escribir, y me envía cartas cuando puede. No he oído de mis otros hermanos, Bree y Tramy, por más de un año. Pero no tener noticias significaba buenas noticas. Las familias podían pasar años sin saber nada, solo para encontrar a sus hijos e hijas esperando en el umbral de su puerta, con permiso de irse a casa o algunas veces felizmente dado de baja. Pero generalmente recibes una carta hecha con papel duro, sellada con el sello de la corona del rey debajo de un pequeño agradecimiento por la vida de tu hijo. Tal vez incluso recibas algunos botones de sus uniformes rasgados y destruidos.

 

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